CARLOS SORIA. ENCANTADO DE LA VIDA

Categories: Alpinismo
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Entrevistamos al alpinista Carlos Soria

Este jovencísimo veterano nos atiende todavía sudoroso después de haber realizado su sesión de entrenamiento. Aunque acaba de volver del Annapurna, uno de los ochomiles más difíciles y peligrosos, no descuida su forma física y estaría dispuesto a salir hoy mismo para el Himalaya con el firme propósito de terminar su colección de ochomiles de los que oficialmente sólo le faltan dos, si las montañas estuvieran en condiciones y tuviera la financiación suficiente.

Entrevistamos al alpinista Carlos Soria

Este jovencísimo veterano nos atiende todavía sudoroso después de haber realizado su sesión de entrenamiento. Aunque acaba de volver del Annapurna, uno de los ochomiles más difíciles y peligrosos, no descuida su forma física y estaría dispuesto a salir hoy mismo para el Himalaya con el firme propósito de terminar su colección de ochomiles de los que oficialmente sólo le faltan dos, si las montañas estuvieran en condiciones y tuviera la financiación suficiente.


Es hasta tal punto una figura excepcional, que la compañía Mapfre, aseguradora de la Federación Madrileña de Montañismo, le considera la excepción a la regla general de no federar en la modalidad de más de 7.000 metros a personas con más de setenta y cinco años y figura en la póliza con nombre y apellidos.

¿Cómo te encuentras física, mental y emocionalmente después de alcanzar la cima del Annapurna?

Me encuentro como en una nube todavía. Hace poco que he vuelto y estoy encantado de la vida. El haber subido al Annapurna verdaderamente ha sido fantástico, una montaña que era la tercera vez que intentaba, y no porque fuera la tercera vez en intentarla sino porque es una montaña muy especial, es muy distinta a todas las montañas.

¿Cuál ha sido la mayor complicación de esta expedición?

La mayor complicación de ésta, como en la mayoría de las expediciones, es llegar a la cumbre. Y esa llegada a la cumbre ha sido muy complicada porque es muy largo el día de la cumbre y también porque fue muy dura la bajada. La subida fue dura, pero la bajada fue durísima, porque estuvimos 23 horas desde que salimos del Campo 4 a la cumbre y volvimos al campo 4. Y sobre todo, es que al final para llegar a la cumbre hay un corredor como de unos 200 m al que no se puso cuerda y fue muy laborioso bajarlo, hubo que hacerlo con mucho cuidado porque era un sitio muy peligroso.

¿En qué condiciones estaba la montaña y cuál ha sido la climatología dominante?

Este año no ha habido una borrasca enorme, pero lo que sí ha habido casi todos los días han sido muchas tormentas. Siempre esperas para ir a la cumbre que haya tres o cuatro días seguidos buenos y no los ha habido nunca. Casi siempre amanecía bueno y a las once de la mañana había un cambio, empezaban las nubes y al rato empezaba a nevar. No ha nevado demasiado, era muy suave, pero nevaba casi todos los días y luego ha habido muchísimo viento. Ha sido un año malo en general. La primera cumbre que se hizo esta primavera fue la nuestra porque en todas partes pasaba algo parecido, pero aquí desde luego fue tremendo.

¿Quiénes te acompañaron en el ataque a la cumbre?

Carlos Martínez que es el médico que viene conmigo ahora a las expediciones y Luis Miguel López Soriano que es el cámara. Luis verdaderamente ha trabajado muchísimo y ha captado muy bien las condiciones que hemos vivido allí.

¿Ha representado para ti algo especial este ochomil?

El Annapurna es una de las montañas más peligrosas de los ochomil y es muy complicada. He asistido, y ha sido terrible, a muertes de gente bajando porque se ha hecho muy tarde, es muy largo el último día. Es una montaña preciosa, me encanta y además representa que fue el primer ochomil al que se subió la cumbre. Tiene muchas cosas, pero a mí me atraía mucho esta montaña a pesar del peligro y ha sido una gran satisfacción para mí el haber subido a ella, el haber estado ahí arriba me parece fantástico.

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