SEGURIDAD EN ESCALADA: GUÍA DE MEJORES PRÁCTICAS

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grupo de escaladores aprendiendo escalada con seguridad y asegudando la cuerda

La deportiva es la modalidad de escalada con mayor incremento de practicantes, también es en la que observamos mayor número de debutantes con poca o ninguna formación, asiduos que siguen cometiendo errores garrafales e iluminados con las teorías más peregrinas sobre materiales y seguridad. Sin embargo, muchos accidentes los sufren escaladores experimentados y con amplia formación, debido a un exceso de confianza o a algún despiste imperdonable. En definitiva, porque, inconscientemente y con el paso de los años, olvidamos que de algo tan cotidiano como hacer un ocho doble, pasar la cuerda por un descuelgue o hacer un nudo en el extremo de la cuerda depende nuestra vida. Repasemos una rutina sencilla para evitar los errores que, según los fríos números de las estadísiticas, más accidentes provocan en la escalada deportiva.

Punto 1: el “partner check”

Suena entre súper técnico y ridículo: el partner check… En realidad no es otra cosa que la comprobación mutua entre la cordada. Bien, al grano:

  • El asegurador comprobará que el escalador ha rematado bien su nudo y lo ha pasado por los dos anillos del arnés, que el arnés está bien cerrado y ajustado, que lleva las cintas y que se ha puesto el casco.
  • El asegurador debe asegurarse de que la cuerda está pasada correctamente por el freno y que éste está bien cerrado, su mosquetón con la rosca echada y colocado en el anillo del arnés. El asegurador también debería llevar casco, especialmente si hay indicios de roca suelta o mala roca.

Punto 2: un nudo en el extremo de la cuerda

No os imagináis la cantidad de accidentes que se producen durante el descuelgue cuando la cuerda se le acaba al asegurador, se sale del freno y, sin esperarlo, el escalador cae a plomo y descontrolado los últimos metros de su descenso. Bastará hacer un nudo, o dos, en el extremo de la cuerda para evitar roturas de calcáneos, aplastamiento de vértebras, fracturas de cráneo… Por descontado, mucha más atención en escuelas con vías a partir de 30 metros. Antes de empezar la vía, escalador y asegurador deben asegurarse de que el otro extremo está anudado o atado a la funda.

Punto 3: mucha atención en los primeros metros

  • Mientras no se ha chapado el primer seguro, el asegurador debe amparar al escalador como si se tratara de un búlder, o más, ya que en este caso no llevamos colchonetas. La cuerda –dejando suficiente comba– ya estará pasada por el freno tal y como podéis ver en la fotografía de la página de la izquierda.
  • Si la primera chapa está alta o hay una secuencia difícil, merece la pena dejar la primera cosida con la ayuda de un palo o una pértiga, desde la vía de al lado, un paso de hombros…
  • Dosis triple de atención entre la primera y la segunda chapa: en casi todas las vías el escalador se iría al suelo si cae con la cuerda en la mano antes de coser el segundo seguro.

Punto 4: durante la escalada

  • El asegurador vigilará que al escalador no se le cruce la cuerda por detrás de la pierna y le avisará inmediatamente si esto ocurriera para que corrija la postura. Los volteos producidos tras una caída con la cuerda por llevarla mal colocada han sido la causa de muchos volteos violentos que han acabado en accidentes graves y algunos con consecuencias fatales.
  • Si el escalador prevé que le toca el paso duro, se va a caer o está en una secuencia complicada, no estaría de más mirar para abajo (siempre que sea posible) comprobar que el compañero está atento y ha dejado la comba perfecta. El manido “¡Al loro, tío!” sigue resultando un alarido muy recurrente en estas situaciones.

Punto 5: el descuelgue

Otra sencilla maniobra que ha derivado en catástrofe en más de una ocasión. Se puede escribir un libro sobre formas de enhebrar un descuelgue en función de lo que nos encontremos al finalizar el itinerario, pero nos limitaremos, como en el resto de estas páginas, a repasar unas cuantas pautas básicas:

  • Antes de soltar la instalación para comenzar el descenso repasaremos –mejor hacerlo un par de veces y estableciendo un orden metódico; por ejemplo: nudo, cuerda pasada por el descuelgue, asegurador– que la cuerda pasa correctamente por la anilla o mosquetón, que estamos bien encordados y que el compañero nos tiene “enganchados”, tensa la cuerda y nos quedamos colgados de ella. Después de la comprobación, soltar el cabo de anclaje, nunca antes.
  • Si hay que desencordarse para pasar la cuerda, no anclarse únicamente de uno de los puntos de la reunión ni de una sola cinta. Usar la cuerda con bucles y nudos para estar siempre asegurados. Que el compañero nos dé la suficiente cuerda pero que nunca nos saque del freno.
  • Un mosquetón vale menos que tus piernas. Si no lo ves claro, abandona uno y cúrate en salud.
  • ¿ Hace falta decir que si te descuelgas de un cordino o de una cinta, éstos se quemarán y acabarás estampado en la base?…

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